En ciertos momentos de nuestra vida experimentamos estados mentales y emocionales difíciles que nos desequilibran y afectan nuestro bienestar. Estos estados a veces son consecuencia de experiencias o eventos tales como por ejemplo la pérdida de un ser querido, dificultades económicas o de salud, rupturas amorosas, y otros. Otras veces se trata de estados mentales y/o emocionales o problemas de comportamiento de carácter más o menos permanente que tienen causas más profundas.
Nuestra forma de reaccionar o enfrentar los eventos de la vida (nuestro comportamiento) está determinada por hábitos o “patrones” mentales y emocionales que son como un “programa” que nuestra psiquis está ejecutando en forma automática. Estos programas a su vez provienen de todas las experiencias de nuestra historia de vida. Numerosas investigaciones han demostrado que, tanto desde el punto de vista psicológico como desde el punto de vista neurológico, nuestro comportamiento es mayormente inconsciente. Es decir que dichas reacciones mentales y emocionales, al ser mayormente automáticas, escapan a nuestro control consciente.



