Ya que dedicamos la mayor parte de nuestras horas productivas al trabajo, la calidad de nuestra vida laboral determina nuestro bienestar mental y emocional, y afecta todas las otras áreas de nuestra vida. Por ello la selección de carrera o actividad profesional es una de las decisiones más importantes de la vida. De ello depende no sólo el sentirnos satisfechos en el día a día, sino el poder llegar a ser buenos y exitosos en lo que hacemos.
La dificultad de los jóvenes para encontrar la carrera adecuada y la insatisfacción de los adultos profesionales con las actividades profesionales que han escogido tienen su origen común en la forma en que abordan (o abordaron) sus decisiones de carrera o actividad profesional. Un adecuado proceso de decisión requiere un profundo autoconocimiento, más allá de solamente las aptitudes o habilidades.
Al momento de decidir sobre nuestras carreras o actividades profesionales, típicamente lo hacemos en base a factores tales como:
- ● Aquello que nuestros padres quieren para nosotros.
- ● Aquello que nuestros amigos escogen.
- ● Aquello que está “de moda” o se requiere en el mercado laboral.
- ● Aquello que pensamos que nos va a traer dinero.
- ● Aquello que pensamos que nos va a traer fama, prestigio o estatus social.
Todos estos aspectos son relativamente importantes, pero constituyen criterios externos, que no tienen mucho que ver con aquellos aspectos que nos definen y nos hacen únicos y diferentes.
La orientación vocacional tradicional se enfoca mayormente en las aptitudes (típicamente a través de tests), las cuales son un aspecto importante, pero insuficiente para tomar una decisión tan trascendental, ya que se deja afuera otros aspectos más profundos de la persona que son muy importantes y deben ser considerados.







